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martes, 13 de diciembre de 2011

El Museo de Sicarigua


Sicarigua es un rio que da nombre a un valle, es también el nombre de una Hacienda donde se alberga el núcleo bovino más importante de la Raza Carora en Venezuela, pero a nivel geopolítico lo más importante de Sicarigua es que define un conglomerado humano, de reciente conformación pero enraizado con etnias indígenas prehispánicas.

Sicarigua es así un pueblo, de unos dos mil habitantes, pequeño en el rango poblacional pero grande en la escala de las referencias históricas regionales y nacionales, porque allí hace siglos habitaban comunidades Caquetias con una organización social bien estructurada y con sistemas de producción agrícola apuntalados en eficientes sistemas de riego, manejo oportuno de los eventos climáticos y aprovechamiento inteligente de la diversidad topológica de los suelos.

Como todos estos factores necesitaban ser investigados, clasificados, analizados y expuestos académica y socialmente, allí en Sicarigua desde hace varios años trabaja un núcleo de antropólogos quienes bajo el auspicio del Museo Antropológico de Quibor y la Universidad Central de Venezuela, realizan exigentes tareas de exploración donde la comunidad se ha involucrado directamente, dando así nacimiento a un espacio sobre el cual giran las actividades de investigación, un Museo, el Museo de Sicarigua.

Es tan importante y apreciado este Museo de Sicarigua que el Ministro de la Cultura, historiador Pedro Calzadilla, en cada oportunidad que visita al Estado Lara le hace una visita, sin importar lo que sus asistentes le hayan colocado en agenda, para él hacer contacto con la gente de Sicarigua y su museo es algo prioritario porque considera que allí se ha colectivizado un conocimiento sobre los hitos antropológicos locales que facilita los procesos de interacción de las comunidades con su propia historia.

Y no es solitaria ni antojadiza la predilección del Ministro Calzadilla respecto al Museo de Sicarigua ya que hace apenas un año el Congreso de Antropología realizado en Barquisimeto le propuso al Gobierno Nacional decretarlo como Espacio Patrimonial, conjuntamente con varios sitios que son memoria viva de la presencia caquetia en los Valles de Sicarigua, como Las Terrazas del Rosario, los montículos de Agüita Vieja y Miramar, La Sabana, el cementerio Oreja e Mato, La Piscina y otros puntos geográficos que deben ser preservados para la investigación antropológica. Esta declarativa de Espacios Patrimoniales está a la espera de un estudio técnico que debe realizar Cartografía Nacional, en el cual se determinaran las áreas aledañas que servirán de zonas protectoras de estos vestigios antropológicos.

Sobre la presencia del Museo de Quibor en Sicarigua, su director, el doctor Juan José Salazar, nos hace un conciso relato:” Hace varios años, cuando la Gobernación de Lara construía unas casas en Sicarigua, al excavar el terreno aparecieron unos restos humanos y piezas arqueológicas. Inmediatamente nos llamaron y pudimos determinar que se trataba de un cementerio indígena y de restos artesanales de pueblos caquetios. Contactamos a la Facultad de Sociología y Antropología de la UCV y conjuntamente con ellos hemos venido realizando trabajos de exploración, excavación, documentación, registro, clasificación y publicación de resultados que en suma representan una referencia insoslayable dentro de los estudios antropológicos en Venezuela.

Para el cumplimiento de estas tareas desde un inicio contamos con la colaboración de los propietarios de la Hacienda. Mario Oropeza Riera, hoy lamentablemente fallecido, se convirtió más que un colaborador pasivo en un aliado comprometido activamente con las investigaciones que iniciamos. Garantizó el alojamiento de los investigadores, nos entregó una casa para que funcionara el museo y dio instrucciones precisas a su personal para que no realizaran ninguna actividad agropecuaria en los sitios que nosotros indicáramos como afectas a la investigación. Y esto se cumplió y se continua cumpliendo tal y como lo dispuso el buen amigo caroreño. Por ello antropólogos como Luis Molina, Félix Gil, Walter Montero y mi persona, hemos podido realizar un trabajo profesional adecuado, sin molestias o incomodidades provenientes de las actividades cotidianas de la hacienda.”

Actualmente las personas encargadas de forma permanente de las actividades de mantenimiento del Museo de Sicarigua son Carlos Herrera y Eusebio Álvarez, vecinos del lugar, quienes han logrado reconocimiento nacional por parte del Ministerio de la Cultura y por ello son invitados frecuentes a los distintos congresos y reuniones que se hacen en Venezuela en materia antropológica.

Otra buena noticia para Sicarigua y su Museo es que le fueron aprobadas partidas presupuestarias para la refacción total de sus infraestructuras y de igual manera se les han destinado recursos económicos para las investigaciones, lo cual permitirá remunerar tareas que antes se hacían de forma espontanea y gratuita.

Sicarigua es un rio, Sicarigua es un valle, Sicarigua es una hacienda, Sicarigua es un pueblo, pero lo más importante, Sicarigua es una ventana histórica que nos permite mirar con precisión nuestro pasado indígena.


jorgeeuclides@gmail.com

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